Tienda Medieval: Venta de Espadas y armas medievales

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Látigos y fustas medievales

Actualmente el látigo se utiliza como instrumento para controlar a los animales, pero a lo largo de la historia se convirtió en un icono muy conocido, sobre todo en la época medieval, cuando el látigo cumplía otra función, la de castigar a los esclavos, torturar y, en muchas ocasiones, matar a los ladrones o a cualquier persona que actuaba contra las leyes de la época.

LÁTIGO CUERO MARRÓN

Algunos látigos eran conocidos por su nombre, que el mismo torturador les daba, como por ejemplo “el gato con nueve colas” o los “escorpiones”, confeccionados con cuero de buey, con nudos y, en ocasiones, con puntas de hierro que causaban graves traumatismos, lesiones e incluso la pérdida de órganos vitales.

Látigos medievales de tortura para castigar a los ladrones y criminales de la época

La flagelación era muy común en Roma pero también en el ejército británico, donde los delitos menores se castigaban y el número de azotes dependía de la gravedad del delito. Por otro lado, muchas ciudades tenían un puesto en la plaza principal con el único objetivo de mostrar los azotes al resto de ciudadanos.  Desertores, ladrones o traidores fueron víctimas de este método de tortura; algunos autores de la época la llamaban la “media muerte” porque la cantidad de personas que morían a causa de las infecciones, la falta de sangre o daño a un órgano, representaba un porcentaje muy significativo.

FUSTA DE FIBRA

Los golpes se producían generalmente en la espalda de la victima, pero cuando la gravedad del crimen era mayor, se le azotaba el pecho, lo que era especialmente doloroso.

Látigo 150 cms. en piel

Por fortuna, hoy en día, al látigo se le atribuyen otras funciones, aunque para los animales sigue siendo el mismo objeto que los controla. Por ejemplo, el uso del látigo o de una fusta, permite al jinete entrenar al caballo, sin tener que recurrir a dar patadas si el caballo no quiere seguir adelante. Las fustas se utilizan como refuerzo de la ayuda de las manos, piernas y cuerpo, en ningún caso deben emplearse como elemento de castigo. Consisten de un eje largo de fibra de vidrio o de caña, cubierto de cuero o de otro material similar; la varilla termina con un mechón delgado y flexible o lengüeta de cuero. La longitud de la fusta está diseñada para permitir al jinete el movimiento de la muñeca sin causar problemas de equilibrio, por lo tanto, una buena fusta es relativamente corta.

Fusta de piel, 75 CMS.

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Categoría: Armas, Complementos