La diferencia la encontramos por un lado en el peso del verdugo y por otro en la calidad y la duracción del producto.
Si es para uso continuado o para emplear en repetidas ocasiones es aconsejable comprar un
verdugo de hierro o metálico porque nos vamos a asegurar que nos dure bastante más tiempo. Por contra su peso puede ser un inconveniente cuando tenemos que estar con el
verdugo puesto todo el día.
En el caso del
verdugo de aluminio, que es más delicado, los agujeros tienden a abrirse con el tiempo. Por contra es más ligero, funcional y cómodo para llevarlo todo el día.
Verdugo
Verdugo acordonado