Armadura Gótica Italiana

En el siglo XV Italia (Milán) y Alemania (Solingen) eran las que más destacaban en la mejor fabricación de armaduras góticas, que se hacían por encargo, por lo que variaban sus medidas, conservando el patrón básico. Se intentaban conseguir diseños con una mayor movilidad sin descuidar la seguridad.

El perfeccionamiento de las técnicas metalúrgicas permitió elaborar armaduras de placas cada vez más ligeras y resistentes. Bajo éstas se colocaban cotas de malla para proteger mejor las partes del cuerpo que quedaban expuestas: codos, cara interior de los brazos, axilas, parte trasera de los muslos y la zona púbica en caso de las armaduras góticas, que carecían de escarcelas. Sólo las ingles estaban desprotegidas, lo que era irrelevante si se el guerrero iba montado a caballo.

Las armaduras estaban al alcance de muy pocos adinerados. Su elaboración duraba varios meses, y si observamos el delicado cincelado de las armaduras góticas, ese tiempo se aumentaba considerablemente, así como su precio. Las armaduras en general, y las góticas en particular, no solo se dedicaban para la guerra, sino también para las justas, torneos, pasos de armas, actos solemnes o de gala, etc.

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