Protector medieval para manos

Las manos forman parte de las extremidades del cuerpo humano, siendo el cuarto segmento del miembro superior o torácico. Están localizadas en los extremos de los antebrazos, son prensiles y tienen cinco dedos cada una. Abarcan desde la muñeca hasta la yema de los dedos en los seres humanos.

Son el principal órgano para la manipulación física del medio. La punta de los dedos contiene algunas de las zonas con más terminaciones nerviosas del cuerpo humano; son la principal fuente de información táctil sobre el entorno, por eso el sentido del tacto se asocia inmediatamente con las manos. Como en los otros órganos pares (ojos, oídos, piernas), cada mano, está controlada por el hemisferio del lado contrario del cuerpo.

Siempre hay una dominante sobre la otra, la cual se encargará de actividades como la escritura manual, de esta forma, el individuo podrá ser zurdo, si la predominancia es de la mano izquierda (siniestra) o diestro si es de la derecha (diestra); este es un rasgo personal.

Siendo las manos una parte tan importante del cuerpo humano, los guerreros medievales también las protegían seriamente ya que éstas eran objetivo principal del contrincante para destruirlas e impedir manipular la espada o cualquier otra arma de combate. Por eso existían los guanteletes o manoplas como parte de la armadura medieval.

Eran guantes de metal que usaban para protegerse los dedos, las manos, la zona de la muñeca y parte del antebrazo en las cruentas batallas de la época.

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Qué son las armaduras funcionales medievales

La diferencia entre una armadura decorativa y una funcional es evidente y  su misma palabra ya diferencia para qué sirven: unas son para decorar y las otras son para usar en combate.

 Suelen ser más conocidas las armaduras decorativas, que son estáticas y vienen en tamaño grande o en tamaño pequeño y resultan ser un elemento decorativo sorprendentemente bello y diferente, además de elegante, histórico y cultural.

Se dice que es funcional todo aquello en cuyo diseño u organización se ha atendido, sobre todo, a la facilidad, utilidad y comodidad de su empleo.

Armadura vikinga ajustable

La armadura medieval funcional, por más que se propusiera ser funcional, su empleo no era ni es nada fácil, porque está formada por placas de acero o de hierro, unidas entre sí con ganchos, tuercas, aldabillas y clavos sujetos al guerrero mediante correas y hebillas, y aunque sean menos pesadas que las decorativas, no son livianas por lo que los guerreros medievales que comenzaron a usarla en Europa, tanto en infantería como en el arte ecuestre, debían hacer verdaderos esfuerzos para mantener el equilibrio y la movilidad.

El uso de la armadura funcional comenzó en el siglo XIV y alcanzó todo su esplendor a finales del siglo XV transformándose a mediados del siglo XVI en una vestidura de gala para el guerrero, adornada y embellecida con los primores del arte escultórico y de las industrias metálicas.

La armadura funcional deja de usarse en el siglo XVII por el perfeccionamiento de las armas de fuego. Es en el siglo XVIII cuando la utilidad de la armadura se convierte en decorativa. A nadie escapa que la armadura, ya sea pequeña o grande, es un espectacular  ornamento no solo de castillos, palacios, museos, sino de cualquier otro lugar que quiera incorporar a sus estancias un inigualable y grandioso recuerdo histórico y embellecedor.

Una armadura funcional completa consta de numerosas piezas articuladas, con un peso de unos 30 a 40 kilos. Las piezas más importantes y comunes se reducen a unas veinticinco, distribuidas en los cuatro grupos del cuerpo como la cabeza, el tronco y las extremidades superiores e inferiores.

1. Para el resguardo de la cabeza tenemos el yelmo, el casco y sus similares protegiendo la parte superior y formado por morrión, visera y barbera. El morrión era la parte alta del casco. La visera que cubría el rostro. La barbera para la boca y la barbilla. La gola que defendía el cuello por delante. La cubrenuca que defendía el cuello por detrás.

2. Para la defensa del cuerpo tenemos el gorjal o gorguera en la parte alta del pecho y espalda, llegando a sustituir a la gola. El peto, en el resto del pecho. Las escarcelas que llegaban algo más abajo que el anterior. Los escarcelones, especie de escarcelas que se prolongaban con articulaciones hasta las rodillas. El guardarrenes, para los lomos. La pancera para el vientre, hecha de malla. La culera, para los glúteos, también fabricada de malla.

Armadura completa infantería, siglo XVI

3. Para las extremidades superiores tenemos las hombreras, en el hombro. Los guardabrazos en la parte superior del brazo. Las sobaqueras en el sobaco. Los codales en el codo. Los brazales en el antebrazo. Los cangrejos en la parte opuesta del codo. Las manoplas en las muñecas y manos. Los guanteletes en los dedos y la mano.

4. Para las extremidades inferiores tenemos los quijotes o musleras para defensa de los muslos. Las rodilleras para las rodillas. Las grebas para las piernas. Los escarpines y zapatos herrados para el pie.

También estaba la tarja o tarjeta, que se ponía en las justas en la parte superior e izquierda del peto, que era un escudo pequeño con el emblema y la divisa del caballero noble.

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