Piernas medievales de cota de malla

Las brafoneras eran una buena protección para las piernas, algunas cubrían la pierna por completo, desde la ingle hasta el tobillo o incluso el pie y se ajustaban a la pierna por medio del cinturón o de unas correas que se ponían detrás de la pierna.

Algunas personas recreacionistas de batallas de la época medieval elaboran sus propias cotas de malla. Su elaboración sigue siendo muy laboriosa y lenta ya que en su confección no se puede usar muchas herramientas modernas. Los artesanos experimentados logran hacer una en dos o tres semanas, mientras que alguien principiante realiza una en dos o tres meses o incluso más si carece de tiempo libre.

Las cotas de malla eran muy efectivas como elemento de defensa, ya que eran una barrera segura contra los cortes de las espadas, ofreciendo a la vez mejor movilidad. Tan solo armas con la punta muy fina, como las dagas, podrían atravesar los anillos sin que muchas veces pudieran provocar heridas muy profundas. Era evidente que la protección de las piernas del guerrero era vital para él y para ganar la guerra.

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Armaduras mujeres guerreras medievales

En la Edad Media había mujeres guerreras? Y cómo eran sus armaduras? No hay muchas referencias históricas ni pictóricas sobre las armaduras de las guerreras medievales, pero parece ser que en la Segunda Cruzada hubo mujeres que vestían armaduras, pertenecían al pueblo franco demostrando que tanto hombres como mujeres iban a la guerra cuando era necesario.

La armadura siempre se ha asociado con la masculinidad y con la clásica coraza masculina y las cotas de malla. La valiente Petronilla de Grandmesnil (1145 – 1212) fue capturada mientras luchaba contra el rey Enrique III e iba ataviada con cota de malla.

Leonor de Aquitania, noble francesa y reina consorte de Francia e Inglaterra participó en la Segunda Cruzada para darlo todo por Tierra Santa, portaba cota de malla y armadura.

Margarita de Beverley, que participó en la defensa de Jerusalén durante la Tercera Cruzada, se cubría con un casco mientras llevaba agua a los hombres que se encontraban en la muralla.

Juana de Arco fue una valiente luchadora que llevaba una armadura a medida que pudiera ajustarse a sus atributos femeninos pero manteniendo la masculinidad.

Como vemos, las guerreras de la Edad Media cabalgaban y luchaban con armaduras, ya fueran metálicas o de cuero grueso y resistente, en tiempos de guerra.

Sin lugar a dudas la mujer ocupó un importante puesto en la historia de la guerra y de la paz en el medioevo, pero sus hazañas seguramente no han sido destacadas por el simple hecho de ser mujeres.

La sociedad medieval estaba articulada y vertebrada en función de la guerra, indisolublemente vinculada al ejercicio del poder y al prestigio y preeminencia social. Las mujeres medievales, ya fueran campesinas, burguesas o damas de la nobleza, vivían la guerra, la sufrían, la protagonizaron, lo mismo que la construcción de la paz.

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