Dagas Priorato de Sion

El Priorato de Sion es el nombre de una organización fraternal fundada por Pierre Plantard el 20 de julio de 1956, según consta en el Boletín Oficial de la República Francesa número 167, página 6731, caracterizándose por sus tintes rosacrucianos modernos. En la década de los sesenta Plantard contó un trasfondo histórico para esta organización, que describió como una sociedad secreta fundada por Godofredo de Bouillón en el Monte Sion en el Reino de Jerusalén en 1099, y que tiene por propósito la instauración de un linaje secreto de la dinastía merovingia en los tronos de Francia y el resto de Europa. Posteriormente el mito sería ampliado y popularizado por el libro pseudohistórico El enigma sagrado en 1982 y más tarde fue descrito como un hecho en el prefacio de la novela El Código Da Vinci en 2003.

Históricamente, existió algo parecido al denominado “Priorato de Sion”, ya que en 1099, los Cruzados de la Europa Occidental, tras conquistar Jerusalén del poder musulmán, edificaron una iglesia nueva sobre las ruinas de un antiguo templo bizantino llamado Hagia Sion. La nueva iglesia se llamó de Santa María, y el grupo de sacerdotes que la atendían eran conocidos como El Priorato de Nuestra Señora de Sion, un título que combinaba los nombres de ambas iglesias. Allí permanecieron hasta 1217, cuando los musulmanes destruyeron Santa María tras reconquistar Jerusalén. En aquel momento, se retiraron a Sicilia, donde continuaron ejerciendo su ministerio. El Priorato sobrevivió durante cuatro siglos más, hasta que, en 1617, sus últimos miembros se unieron a los Jesuitas.

Sí existió un auténtico Priorato de Sion fundado en 1099, pero nada tiene que ver con el actual Priorato de Sion, que no es más que una ficción, que también se describe en la novela de Dan Brown y de otros autores de las grandes ficciones históricas del siglo XX. Algunos escépticos han expresado su preocupación por la proliferación y popularidad de los libros, sitios web y películas inspiradas por este engaño que han contribuido al problema de las teorías de conspiración, pseudohistorias y otras confusiones cada vez más habituales. Varios historiadores, tras haber analizado todo lo relacionado al Priorato de Sion, indican que la antigüedad y los escritos sobre éste no son verídicos, llegando a la conclusión de que todo es un fraude.

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El Yelmo Medieval

El yelmo es la parte de la armadura que protege la cabeza y la cara del guerrero, llegando a ser una pieza importante de la armadura medieval. Fue usado especialmente en la Baja Edad Media y posteriormente se siguió utilizando en desfiles, paradas militares y torneos deportivos.

YELMO FUNCIONAL TEMPLARIO

La necesidad de proteger la cabeza es casi tan antigua como la propia guerra. El yelmo de la caballería medieval era en principio un casco de caballería romana al que se le fue añadiendo la protección nasal. No fue hasta pasado el siglo XII cuando aparecieron las primeras celadas, no tanto para proteger el rostro de golpes de espada, como para evitar astillas de lanzas rotas, también protegía algo frente a golpes de mangual.

YELMO SUGAR LOAF CON VISOR AÑOS 1300-1390

Además aumentaba la ferocidad ante los oponentes. Un ejemplo de este componente psicológico lo tenemos en los incrementos de la celada en forma puntiaguda, incluso con bordes de sierra en la parte baja, cuya principal misión sería inspirar temor al adversario, más que causarle daño en combate cuerpo a cuerpo.

BACINETE PICUDO SIGLO XIII

Una muestra de yelmo primitivo es el casco de San Wenceslao, conservado en la catedral de Praga; llevan esta defensa los caballeros de los relieves de Santa María de Ripoll, los sellos de Ramón Berenguer IV de Barcelona, de su hijo el rey Alfonso y de Pedro el Católico. En el s. XIII, se llamó yelmo , a un casco cilíndrico, en forma de tonel, con la parte superior llana, que se sostenía sobre los hombros y cubría totalmente la cabeza, la cual en su interior podía moverse de dercha a izquierda.

YELMO FUNCIONAL DE CALVA PLANA

Partes del yelmo:

Cimera. La cimera no tenía la función de proteger la parte frontal inferior de su portador sino para decorar el yelmo y estaba situado en la parte más alta del mismo.

Yelmo Rey Medieval

Celada. Pieza de la armadura que servía para cubrir y resguardar la cabeza. Es la parte móvil de algunos yelmos que se alzaba o bajaba sostenida por dos ejes a los lados de la misma, en la que había orificios para ver, y con la que el guerrero se protegía.
Babera. Es la parte que se encargaba de proteger la barbilla, boca y las mandíbulas.
Collar. Es el adorno situado en la parte inferior que rodea toda la circunferencia del yelmo.

YELMO FUNCIONAL DE PIQUERO SIGLO XVII

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El Castillo de Alburquerque

El Castillo de Alburquerque, ubicado en Badajoz – España, es una fortaleza de estilo gótico, en su estructura principal, cuyo acceso estaba dificultado por estar en una zona elevada, en lo alto de un cerro de la Sierra de San Pedro y por los tres niveles de murallas jalonadas por pequeñas torres, elementos defensivos que si bien se han deteriorado con el paso del tiempo, aún algunos se conservan.

CASTILLO DE ALBURQUERQUE

Entre ellos, el conjunto del sistema amurallado y la gran Torre del Homenaje de don Álvaro de Luna, con varias plantas y un gran puente de acceso a los niveles altos de la misma, que quedaba aislada en caso de necesidad, por un puente levadizo en el tramo final. Además de la gran Torre de Homenaje, en el castillo de Alburquerque se destacan las tres líneas de muralla y varias puertas como la de Valencia y la de la Villa, que aún se conservan.

CASTILLO DE ALBURQUERQUE TORRE

También cabe mencionar la Iglesia de Santa María del Castillo, situada en el interior de la fortaleza, caracterizada por un estilo de transición entre el románico tardío y el gótico.

CASTILLO DE ALBURQUERQUE MURALLAS

La estructura actual data en gran parte del siglo XV. A mediados de ese siglo toma posesión del castillo don Álvaro de Luna, Maestre de la Orden de Santiago. Don Álvaro llevará a cabo numerosas reformas y ampliaciones, de entre las que destaca la gran Torre del Homenaje, que se conserva en la actualidad. Su sucesor, don Beltrán de la Cueva, primer duque de Alburquerque continuó la adecuación del castillo y de sus murallas exteriores.

CASTILLO ALBURQUERQUE

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