Ropa medieval de verano

Las personas de la Edad Media también se adaptaban a las estaciones y, por ello, sus trajes medievales mudaban de acuerdo con las temperaturas del verano o del invierno.

El calor hacía que se fabricaran vestidos con telas más livianas y mangas cortas.

La ropa era hilada, cortada y cosida por las mujeres de la familia en lino o telas más baratas y colores que variaban dependiendo de cada zona.

Las telas de color gris y marrón eran las más comunes entre los pobres y los colores vivos y brillantes entre los reyes, nobles y feudales.

Los gorros, sombreros y crespinas identificaban a su portador con determinado gremio o profesión.

Las mujeres usaban la falda con camisas y chalecos. Y los hombres pantalones anchos y camisas.

Es evidente que el hombre varía la forma de cómo cubrir el cuerpo para protegerse de las inclemencias del tiempo.

También sabemos que el vestido era en el medioevo un elemento identificador de las clases sociales de entonces, ya fuera en verano o en invierno..

Las niñas y los niños también llevaban sus trajes según la temperatura ambiente y, como en todas las épocas, eran felices con sus ropas nuevas y bonitas.

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Capuchas Medievales

La capucha es la pieza de una prenda de vestir que sirve para cubrir la cabeza y el rostro y se puede echar a la espalda. Puede ser utilizada para la protección contra el clima, como moda, como forma de vestido o como parte de un uniforme tradicional, o para evitar que el portador pueda ser identificado con facilidad.

Capucha medieval verde cordones

En la actualidad, las capuchas de moda constituyen como norma general cubiertas blandas para la cabeza que forman parte de una prenda más grande como un abrigo, una camisa o una capa; una excepción es la capucha para la lluvia que no forma parte de una prenda mayor.

Brial medieval Doña Urraca

Las capuchas pueden ser colocadas sobre la cabeza cuando son necesarias o dejadas en la parte posterior de la prenda cuando no. También pueden ser desmontables para transformar un abrigo de invierno en otro de primavera o pueden ser diseñadas para ser dobladas o enrolladas en un bolsillo pequeño que se sitúa en el cuello de la prenda cuando no están en uso.

Capucha medieval negra

Las capuchas antiguas eran similares a las capuchas modernas, a menudo formando parte de una capa o un abrigo o una forma separada de sombrero. Las caperuzas eran muy comunes en la Europa medieval y se desarrollaron más adelante en forma de sombreros extravagantes. Algunas capuchas blandas también fueron utilizadas por los hombres debajo de los sombreros.

Capucha medieval cordones

Una capucha es un componente de determinados uniformes académicos que se constituye por una prenda a menudo brillante y decorativa usada solamente en ocasiones especiales. Muchos trajes de las damas medievales llevaban capucha como complemento decorativo o para protegerse del frío.

Los monjes medievales y de la época actual también llevan capuchas en sus trajes conocidos como hábitos.

A menudo, las capuchas que sirven para ocultar o para controlar al portador cubre la cabeza entera, con el resultado de que el portador puede ver poco o nada, como si tuviera los ojos vendados. O puede servir para prevenir la identificación del portador.

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Gorros de época

El gorro es una prenda que se usa para cubrir, abrigar o adornar la cabeza. Los gorros no tienen visera ni alas a su alrededor como sí la tienen los sombreros. El gorro es muy antiguo, los egipcios lo llamaban cofia y los griegos frigio. El gorro de piel es originario del Norte, donde probablemente lo utilizaron los vikingos.

En los primeros tiempos de la Edad Media, el gorro era parte del traje sencillo. En España lo trajeron los visigodos, solían ser unos gorros o bonetes de piel.

Cuando en el siglo VI se hizo la fusión de nuevos usos con las tradiciones romanas fue muy común una forma de gorro puntiagudo semejante al frigio para los hombres pues las mujeres llevaban velo flotante o capucha.

Durante el siglo IX, los gorros al estilo frigio y los bonetes alternaban con los capuchones en el traje de los donceles.

En el siglo X, se habla de capillos y pilos y por aquel mismo tiempo los monjes llevaban en invierno por licencia de sus estatutos cogullas, capillas y gorras de piel.

En los siglos XI y XII, en Francia, se llevaba un casquete semiesférico sin reborde junto con un sombrero semejante al pétaso.

Por este mismo tiempo, las españolas llevaban una especie de gorro alto y de tela rizada del tipo de las cofias usadas en el siglo X. Los hombres llevaban capillas, almuzas, birretes y bonetes encasquetados que debían ser de la misma forma a los ya indicados en Francia.

Las mujeres también solían llevar tocados con redecillas acompañados de una diadema para adornar su cabeza y como complemento de sus trajes.

En el siglo XV, en Francia se generalizó más el sombrero entre los gentiles-hombres y burgueses ricos. Los altos bonetes fueron imitados por las mujeres en un tocado que llegó a transformarse en verdadero cucurucho. El bonete, gorro de forma cónica, se usó bastante en España e Italia.

En el siglo XVI se empieza a usar más la gorra con algo de vuelo con alas, dando origen al sombrero. La preponderancia del sombrero desterró por completo el gorro del traje de la nobleza y de las personas acomodadas y desde entonces el sombrero se ha convertido en una prenda imprescindible en el vestuario del hombre y la mujer actual.

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