Cimitarras Árabes

La cimitarra es la espada unida a los grandes personajes árabes como, por ejemplo, Saladino, Sultán de Egipto, Siria, Arabia y Mesopotamia, durante la Tercera Cruzada, que tuvo lugar entre 1187 y 1192. Una de las grandes proezas que se narran de él, relacionada con la cimitarra, es la siguiente:

CIMITARRA ARABE FUNCIONAL

“Fueron estos sabios quienes narraron al rey Abdalmalek ben-Merwan que, cuando Ricardo Corazón de León se encontró en las Cruzadas con el inmenso Saladino, el rey cristiano creyó necesario ensalzar las virtudes de su espada. Para demostrar la fuerza de su pesadísimo mandoble, cortó una barra de hierro. En respuesta, Saladino tomó un cojín de seda y lo partió en dos con su cimitarra sin la sombra de un esfuerzo, al grado de que el cojín pareció abrirse por sí mismo. Los cruzados no podían creer a sus ojos y sospecharon que se trataba de un truco. Saladino entonces lanzó un velo al aire y con su arma lo desgarró. Era ésta una lámina curva y delgada que brillaba, no como las espadas de los francos, sino con un color azulado marcado por una miríada de líneas curvas distribuidas al azar. Los europeos comprobaron entonces que éstas eran, precisamente, las características, ¡oh gran señor!, de todas las láminas usadas en el Islam en tiempos de Saladino”.

CIMITARRA ARABE TAMAÑO NATURAL

Del mismo modo que la espada era el espíritu de la caballería y del ser caballero en Occidente, en Oriente la cimitarra era el arma bendita del Islam, puesto que era el arma de Alá. Así pues, la cimitarra no es que fuera la única arma de las tropas musulmanas u orientales, sino que era un símbolo. De hecho, las famosas Jinetas ibéricas de la Conquista eran de hojas de doble filo recto”.

CIMITARRA ARABE

Las hojas, insistían los sabios alrededor del rey Abdalmalek ben-Merwan, eran excepcionalmente fuertes si se las doblaba; también eran lo suficientemente duras como para conservar el filo; es decir, que podían absorber los golpes en el combate sin romperse. Sus virtudes mecánicas, así como sus preciosas marcas onduladas en la superficie, se debían al material con que estaban hechas: el acero de Damasco.

Espada Cimitarra Árabe
Espada Cimitarra Árabe

Así, en tiempos de los cruzados, las espadas de Damasco se convirtieron en legendarias. Durante siglos fueron fascinación y frustración de los herreros de parte de Europa occidental, que trataron en vano de reproducirlas. Nunca creyeron que tanto su fuerza como su belleza provenían del alto contenido en carbono, que en las espadas de Damasco estaba entre 1,5 y 2,0 por ciento. Así, al añadirle carbono al hierro reducido, el resultado era el de un material más duro.

ESPADA KABILA ARABE BRONCE

El acero, porque eso es el hierro con carbono, se preparaba en la India, donde se le llamaba pasta. Se vendía en forma de lingotes o de redondeles del tamaño de una medalla grande. Se cree que las mejores hojas se forjaron en Persia a partir de esas pastas, para hacer también escudos o armaduras. Aunque el acero de Damasco se conocía en todo el Islam, también se conocía en la Rusia medieval, donde se le llamaba bulat y en España (que fueron traídos por los moros), donde se hicieron famosas las espadas forjadas en las acerías de Toledo.

CIMITARRA PARA BODAS

En la actualidad, la espada cimitarra árabe es muy usada en las bodas para que los contrayentes puedan cortar su tarta nupcial y luego guardarla como un bello recuerdo de su enlace matrimonial.

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