Cratícula-parrilla romana

La estructura original de la casa romana no disponía de cocina, por tanto la comida se preparaba en un rincón del atrio. Con el tiempo se creó una estancia específica situada detrás del atrio que se denominó coquina. Un elemento propio de la cocina era la cratícula romana, que era una especie de parrilla en la que se cocinaban los alimentos y traía unas aperturas para colocar las ollas o cacerolas.

CRATICULA ROMANA 1 - Cratícula-parrilla romana

La gastronomía romana cambió a través de su antigua civilización. Sus hábitos se vieron influenciados por la cultura griega, los cambios políticos de monarquía a república y a imperio. La enorme expansión del imperio romano trajo muchos hábitos culinarios nuevos y técnicas de cocina de las provincias. Al principio, las diferencias entre las clases sociales no eran tan significativas, pero la distancia entre ellas creció junto con el imperio.

CRATICULA PARRILA ROMANA - Cratícula-parrilla romana

Tradicionalmente, en la mañana se servía un desayuno, el ientáculum; al mediodía un pequeño almuerzo, y al atardecer la comida principal del día, la cena. A partir de 300 a. C., la creciente riqueza condujo a comidas aún más grandes y sofisticadas. El valor nutricional no era considerado importante: al contrario, los gourmets preferían la comida con bajo contenido de energía y nutrientes. La comida que se podía digerir fácilmente y los estimulantes diuréticos tenían gran importancia.

CRATICULA PARRILA ROMANA 1 - Cratícula-parrilla romana

En la mesa se utilizaba ropa sencilla y la cena se consumía en una habitación especial, que después sería llamada triclínium. Ahí, las personas se recostaban en un sillón especialmente diseñado, el lectus triclinaris. Alrededor de la mesa, tres de estos lecti eran acomodados en forma de semicírculo, para que los esclavos pudieran servir fácilmente, y un máximo de tres personas se reclinaba en cada lectus. Durante la monarquía y la república temprana, sólo los hombres podían estar en un lectus. Sin embargo, en la república tardía y los tiempos imperiales, especialmente en la aristocracia, se permitía que las mujeres se reclinaran durante las comidas. Tradicionalmente, las mujeres cenaban sentadas derechas en sillas en frente de sus esposos. Había más mesas para las bebidas a los lados de los sillones. Todas las cabezas estaban orientadas hacia el centro de la mesa, con los codos izquierdos sobre un cojín y los pies fuera del sillón. De esta forma, no más de nueve personas podían cenar juntas en una mesa. Cualquier invitado adicional tenía que sentarse en una silla. Los esclavos normalmente tenían que estar de pie.

MESA ROMANA 850x478 - Cratícula-parrilla romana

Los pies y manos se lavaban antes de la cena. La comida se tomaba con las puntas de los dedos y dos tipos de cucharas; la más grande era la ligula y la pequeña cochlear. Esta última se usaba al comer caracoles y moluscos, siendo el equivalente al tenedor moderno. En la mesa, se partían grandes pedazos para ser servidos en platos más pequeños. Después de comer un alimento se lavaban los dedos y las servilletas, máppae, se usaban para limpiar la boca. Los invitados podían traer su propio máppae para llevarse las sobras de la comida o pequeños obsequios, los apophoreta. Todo lo que no podía ser comido, como los huesos y conchas, era tirado al suelo donde los esclavos pudieran barrerlo.

COCINA ROMANA 392x478 - Cratícula-parrilla romana

En verano, era popular comer afuera. Muchas casas en Pompeya tenían sillones de piedra en un sitio particular en el jardín solamente para ese objetivo. Las personas se recostaban para comer sólo en ocasiones formales. Si la comida era rutinaria, comían estando sentados o de pie.

COMEDOR EN ROMA - Cratícula-parrilla romana

VER CRATÍCULA-PARRILLA ROMANA

VER MENAJE COCINA MEDIEVAL

VER CASCOS ROMANOS

VER ESPADAS ROMANAS

VER ESCUDOS ROMANOS

VER LORICAS SEGMENTATAS