Dichos y refranes medievales

En los dichos y refranes se encierra la gran sabiduría popular en temas muy diversos. En la lengua castellana, que se conforma en la Edad Media y desciende del latín, tenemos muchas frases medievales que aún se conservan y se siguen usando. Son tantos y tan variados, que sería imposible exponerlos todos. Por esto, hemos seleccionados algunos muy habituales todavía, siendo de origen medieval:

1) “Ir de punta en blanco”: Haciendo alusión a que cuando un caballero se preparaba para la batalla se aseguraba de tenerlo todo listo e iba completamente equipado para la guerra: armadura completa y armas afiladas que era tenerlas blancas. Entonces se decía estar de punta en blanco. Hoy significa ir vestido elegantemente.

2) “Meterse en camisa de once varas”: La vara era una antigua medida que en la Edad Media castellana equivalía a 84 cm; el origen de esta frase medieval se refería a adoptar un hijo. El adoptante metía al adoptado por la manga muy holgada de su camisa y lo sacaba por el cuello de la misma, dándole un fuerte beso en la frente. Algunas veces no se lograba la adopción porque no salía bien este movimiento con la camisa. Por lo que surgió el dicho de no meterse en camisa de once varas, lo que hoy significa hacer cosas difíciles o imposibles de lograr.

3) “Estar en Babia”: Babia es una región de León que en la Edad Media era una región frondosa llena de bestias salvajes. Se dice que un rey castellano-leonés era gran aficionado a pasar largas temporadas allí cazando, dedicando poco tiempo a los asuntos de gobierno. Cuando alguien iba a la corte o preguntaba por su majestad para consultarle algo, los cortesanos se veían obligados a responder una y otra vez que el rey estaba en Babia… de estar tanto tiempo allí, se quedó el dicho de “estar en babia”, lo que hoy significa que alguien está en lo que no debería estar, o estar en las nubes.

4) “A buenas horas mangas verdes”: La Santa Hermanda, creada en el siglo XV por los Reyes Católicos, llegó a desempeñar funciones parecidas a las policiales. El uniforme que llevaban sus miembros era una capa y un jubón con largas mangas verdes. Como su tardanza en llegar al lugar de los hechos llegó a ser muy frecuente, quedó el dicho de “a buenas horas mangas verdes”, o sea, llegar tarde y cuando ya no es necesario.

5) “No hay moros en la costa”: Las costas mediterráneas de nuestro levante eran asaltadas por piratas berberiscos durante todo el siglo XVI. Por eso se levantaron numerosos fortalezas y torres vigías cuya misión era vigilar que no hubiera moros en la costa. Hoy significa que el camino está libre de obstáculos o de peligros, o que no nos están viendo ni oyendo.

6) “Velar armas”: También de origen caballeresco. El rito de tomar la caballería requería que el caballero novel, el aspirante, doncel o escudero pasara un noche de vigilia, rezando y velando (vigilando a la luz de las velas) las armas, dentro de una capilla. Hoy se aplica a alguien que está encerrado y concentrado preparando algo para un acto importante.

Escudo medieval del Cid Campeador en madera decorada

7) “Esto es una ganga”: A comienzos del siglo XVI, las tropas españolas al mando del Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba, vencían en los campos de batalla italianos. En medio de estas campañas, una fortaleza cayó en manos hispanas. Su nombre era la plaza de Ganga. Habían pocos soldados españoles en esta plaza, quienes al poco tiempo se vieron sitiados por una numerosa fuerza de soldados franceses. Las tropas españolas, en franca minoría, deciden enfrentarse y luchar a campo abierto en plena madrugada y se sorprenden cuando el campamento francés huye despavoridamente dejando un gran botín, porque les había llegado el rumor de que se acercaba una numerosa tropa española. Al final, como la victoria española fue tan fácil y el beneficio tanto, una ciudad y un campamento, de ahí el dicho de “esto es una ganga”, lo cual se sigue usando actualmente para designar ofertas y precios rebajados.

8) “Las cuentas del Gran Capitán”: Al Gran Capitán, se le atribuye otro hecho que ha quedado para los anales. A pesar de los grandes logros que sus tropas conseguían para Fernando el Católico, éste, haciendo caso de los envidiosos de la corte, le mando de muy malas maneras que le diera cuentas de todos los gastos de la campaña, ya que creía que no estaban bien, o al menos no estaban justificados documentalmente. A esto, el malhumorado y herido comandante le envió la siguiente nota:

“Por picos, palas y azadones, cien millones de ducados… por limosnas para que frailes y monjas rezasen por los españoles, ciento cincuenta mil ducados… por guantes perfumados para que los soldados no oliesen el hedor de la batalla, doscientos millones de ducados… por reponer las campanas averiadas a causa del continuo repicar a victoria, ciento setenta mil ducados… y, finalmente, por la paciencia de tener que descender a estas pequeñeces del rey a quien he regalado un reino, cien millones de ducados…”

Por esto, actualmente, “las cuentas del Gran Capitán”, hacen referencia a aquellas cuentas hechas sin ningún tipo de factura.

9) “Luchar a capa y espada”: Entre los siglos XV a XVII, los enfrentamientos para preservar la honra era una práctica común, por lo que saber manejar la espada era un arte, una destreza y una necesidad. El duelo en España se hacía clandestinamente porque no era una práctica legal y era muy común cuando un caballero se sentía ultrajado, pues el honor era un bien muy valorado.

Las espadas españolas se fabricaban con aceros finos y eran muy famosas por su calidad y belleza. El duelo se hacía con espadas roperas y con gruesas capas, de ahí el dicho popular actualmente conocido “luchar a capa y espada” es decir, con bravura y valentía.

10) “Estar entre la espada y la pared”: Esta es una expresión que aludía a la confrontación con espadas, al deporte de la esgrima y la lucha entre espadachines. Aquel que conseguía llevar a su oponente a través de la punta de la espada contra una pared, definía el pleito a su favor y el final de la lucha se reducía a la muerte del oponente o su perdón.

Sigue muy en uso actualmente y significa estar en una situación límite y sin salida aparente o en unas circunstancias comprometidas o peligrosas. Cuando alguien tiene que decidirse por una cosa o por otra, normalmente opuestas, donde no hay ningún tipo de escapatoria ni manera de evitar el conflicto y en esa elección algo o alguien va a quedar fuera.

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