La Capelina Medieval

La capelina apareció a finales del siglo XI. Era un tipo de casco medieval que imitaba la forma de un sombrero. No protegía ni la nuca ni la cara. Su uso era más frecuente en peones y ballesteros que entre caballeros u hombres de armas, si bien hay constancia de que también la utilizaban, quizá en lugares o épocas del año en que el calor hacía imposible portar un yelmo.

CAPELINA FUNCIONAL DE ARQUERO

Su amplia visera protegía de la lluvia y de la luz solar al guerrero, lo que le facilitaba la puntería en caso de tener el sol en una posición incómoda. Era un tipo de casco vulnerable. Su diseño podía variar con las alas más o menos grandes, con mayor o menor ángulo.

CAPELINA MEDIEVAL

La capelina estaba fabricada en dos mitades unidas mediante una tira de metal al ala, y entre éstas a su vez por una pretina a la que iban remachadas. Su interior estaba provisto de una guarnición de cuero acolchado con cendal para amortiguar tanto los golpes como los roces en caso de no llevar bajo el mismo ni almófar ni chaperón, lo que era bastante habitual en los peones.

CAPELINA FUNCIONAL CON ALA DE LATÓN

Para fijarlo a la cabeza iba dotado de un barbuquejo formado por dos tiras de cuero. Algunas capelinas medievales cubrían los ojos. Puede verse que el modelo de capelina fue copiado por ejércitos de las dos guerras mundiales, como cascos protectores de la cabeza.

CAPELINA CON APERTURA PARA LOS OJOS

Podría decirse que este modelo se sigue usando en la actualidad, por lo que no ha pasado de moda.

Capelina circular reforzada

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