Sellos Reales de las Cruzadas

El uso de los sellos se remonta a las civilizaciones más antiguas del mundo y se han encontrado desde Mesopotamia hasta el Valle del Indo. Estos primeros sellos estaban hechos con barro impreso con cilindros o anillos grabados. En la Edad Media los sellos de lacre eran de uso exclusivo de los monarcas, obispos y cortes reales para la emisión de decretos oficiales y autenticación de documentos y cartas. Con el tiempo, los sellos de lacre se fueron popularizando, primero entre los aristócratas, los monasterios y los gremios profesionales (como herreros, carpinteros, carniceros, etc.).

Los sellos de lacre se solía colocar directamente en el documento, pero también se aplicaba a una cuerda o cinta, con tiras de pergamino y colgaban sueltos después de haber pasado a través de un agujero o ranura en el borde inferior del documento. La cera o lacre era presionada con un sello de mano o con un anillo sellado. El anillo era un símbolo de autoridad y de poder y se utilizaba por los altos mandos militares, los embajadores y los dignatarios.

Muchos testamentos eran sellados con lacre para recoger la voluntad del testador y así evitar falsificaciones póstumas. Esta práctica todavía se realiza en algunas Notarías. Otro ejemplo actual es que cuando un Papa muere, el primer deber del Cardenal Camarlengo es destruir ceremonialmente su anillo delante del Colegio Cardenalicio reunido en Cónclave.

Los Sellos Reales de las Cruzadas es la primera colección de sellos de los Templarios, utilizados durante la Tercera Cruzada. Cada uno de estos sellos redondos se ajusta en el mango de madera y pueden ser intercambiados.

Este conjunto incluye:

Cuatro sellos
Sello Templario de la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo
Sello del Rey Ricardo I de Inglaterra.
Sello Cruz de Malta de los Caballeros Hospitalarios.
Sello de la Cruz de la Orden del Temple.
Mango de madera estampado
Dos barras de lacre; una en rojo y otra en oro.

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