Armaduras decorativas y funcionales de combate con gorjal hombreras brazales grebas peto escarcela codales guanteletes protección piernas cota de malla

Hombreras Medievales

El hombro del guerrero medieval era una parte muy vulnerable y fácil de atacar con graves consecuencias, puesto que el hombro lesionado desencajaba el brazo y , por lo tanto, lo dejaba inamovible e inservible para defenderse con la espada o cualquier otra arma. De ahí la necesidad de proteger el hombro con las hombreras.

HOMBRERAS MEDIEVALES

Las armaduras funcionales llevan las hombreras elaboradas en metales resistentes. Las antiguas eran pesadas, pero ahora se fabrican en aceros livianos y de muy buena calidad. Un buen guerrero debía “arrimar el hombro” y nunca mejor bien dicho. Una hombrera medieval protegía bien el hombro contra los golpes del adversario.

HOMBRERAS PAREJA

El hombro es un conjunto de varias articulaciones que se combinan con tendones y músculos para permitir un amplio rango de movimiento en el brazo, por esto, para un guerrero experto en el uso de la espada y de otras armas medievales la garantía de la protección de sus hombros era fundamental.

Hombrera medieval

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Las coderas medievales, pieza clave de la armadura funcional

Como su nombre lo indica, las coderas medievales de las armaduras funcionales servían para proteger los codos de los guerreros, es decir,  la parte posterior y prominente de la articulación del brazo con el antebrazo.

Las coderas medievales se podían ajustar con correas de cuero.

El codo del guerrero medieval era muy importante protegerlo, ya que al estar formado por dos articulaciones reforzadas por ligamentos, era muy fácil que el contrincante lo lesionara para provocar en su oponente una pérdida de movilidad y un dolor en el brazo que lo paralizaba y le impedía defenderse con agilidad con su espada medieval.

Así es que aunque el codo pareciera una parte insignificante, era vital en la destreza y contundencia de la espada y por eso era un punto fácil de atacar si no se iba bien protegido con las coderas.

Jack Chains medievales

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Qué son las armaduras funcionales medievales

La diferencia entre una armadura decorativa y una funcional es evidente y  su misma palabra ya diferencia para qué sirven: unas son para decorar y las otras son para usar en combate.

 Suelen ser más conocidas las armaduras decorativas, que son estáticas y vienen en tamaño grande o en tamaño pequeño y resultan ser un elemento decorativo sorprendentemente bello y diferente, además de elegante, histórico y cultural.

Se dice que es funcional todo aquello en cuyo diseño u organización se ha atendido, sobre todo, a la facilidad, utilidad y comodidad de su empleo.

Armadura vikinga ajustable

La armadura medieval funcional, por más que se propusiera ser funcional, su empleo no era ni es nada fácil, porque está formada por placas de acero o de hierro, unidas entre sí con ganchos, tuercas, aldabillas y clavos sujetos al guerrero mediante correas y hebillas, y aunque sean menos pesadas que las decorativas, no son livianas por lo que los guerreros medievales que comenzaron a usarla en Europa, tanto en infantería como en el arte ecuestre, debían hacer verdaderos esfuerzos para mantener el equilibrio y la movilidad.

El uso de la armadura funcional comenzó en el siglo XIV y alcanzó todo su esplendor a finales del siglo XV transformándose a mediados del siglo XVI en una vestidura de gala para el guerrero, adornada y embellecida con los primores del arte escultórico y de las industrias metálicas.

La armadura funcional deja de usarse en el siglo XVII por el perfeccionamiento de las armas de fuego. Es en el siglo XVIII cuando la utilidad de la armadura se convierte en decorativa. A nadie escapa que la armadura, ya sea pequeña o grande, es un espectacular  ornamento no solo de castillos, palacios, museos, sino de cualquier otro lugar que quiera incorporar a sus estancias un inigualable y grandioso recuerdo histórico y embellecedor.

Una armadura funcional completa consta de numerosas piezas articuladas, con un peso de unos 30 a 40 kilos. Las piezas más importantes y comunes se reducen a unas veinticinco, distribuidas en los cuatro grupos del cuerpo como la cabeza, el tronco y las extremidades superiores e inferiores.

1. Para el resguardo de la cabeza tenemos el yelmo, el casco y sus similares protegiendo la parte superior y formado por morrión, visera y barbera. El morrión era la parte alta del casco. La visera que cubría el rostro. La barbera para la boca y la barbilla. La gola que defendía el cuello por delante. La cubrenuca que defendía el cuello por detrás.

2. Para la defensa del cuerpo tenemos el gorjal o gorguera en la parte alta del pecho y espalda, llegando a sustituir a la gola. El peto, en el resto del pecho. Las escarcelas que llegaban algo más abajo que el anterior. Los escarcelones, especie de escarcelas que se prolongaban con articulaciones hasta las rodillas. El guardarrenes, para los lomos. La pancera para el vientre, hecha de malla. La culera, para los glúteos, también fabricada de malla.

Armadura completa infantería, siglo XVI

3. Para las extremidades superiores tenemos las hombreras, en el hombro. Los guardabrazos en la parte superior del brazo. Las sobaqueras en el sobaco. Los codales en el codo. Los brazales en el antebrazo. Los cangrejos en la parte opuesta del codo. Las manoplas en las muñecas y manos. Los guanteletes en los dedos y la mano.

4. Para las extremidades inferiores tenemos los quijotes o musleras para defensa de los muslos. Las rodilleras para las rodillas. Las grebas para las piernas. Los escarpines y zapatos herrados para el pie.

También estaba la tarja o tarjeta, que se ponía en las justas en la parte superior e izquierda del peto, que era un escudo pequeño con el emblema y la divisa del caballero noble.

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