Armaduras decorativas y funcionales de combate con gorjal hombreras brazales grebas peto escarcela codales guanteletes protección piernas cota de malla

Casco Maltese

Los valientes soldados y caballeros malteses iban ataviados con vistosos y coloridos uniformes de los siglos XVI y XVII, llenos de elegancia y majestuosidad. Malta formó parte de la Corona de Aragón junto a las tierras sicilianas en el Siglo XIII. Es por esto, quizá, que el casco maltese tenga alguna semejanza con el casco de los conquistadores españoles.

Casco Maltese

En el Siglo XVI, mientras Malta pertenecía a la corona española, el Rey Carlos I de España y V de Alemania dejó el archipiélago bajo el gobierno de los Caballeros Hospitalarios, en lo que se conocía como la Orden de San Juan de Jerusalén, hoy en día estos caballeros son conocidos como la Orden de Malta. A partir del Siglo XVI su trabajo es importante, ya que Malta se empieza a ver en la encrucijada de caminos que divide las diferentes civilizaciones que trataban de hacerse con la hegemonía europea.

Los turcos asediaron la isla en 1565 sin poder entrar, ya que los Caballeros Hospitalarios, ya denominados como la Orden de Malta, se lo impidieron conjuntamente con la armada española. Los turcos perdieron y años más tarde en la Batalla de Lepanto cayeron definitivamente.

Casco Maltese parte potserior

1283-1530: La corona de Aragón gobierna Malta y Sicilia.
1427: El rey Alfonso incorpora Malta a la Corona de Aragón (Reino de Sicilia), aboliendo el Condado de Malta, y promete que nunca entregará Malta como feudo a un tercero.
1530: En un esfuerzo por proteger Roma de la invasión turca, el rey de Sicilia Carlos V, Emperador del Sacro Imperio Romano, cede la isla de Malta a los Caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén como feudo a perpetuidad, poniendo fin a cuatro siglos de dominio sobre el Reino de Sicilia.

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Castillo de Mora de Rubielos

El castillo de Mora de Rubielos es una fortificación ubicada en una loma de la Sierra de Gúdar, en la localidad Aragonesa de Mora de Rubielos, Provincia de Teruel. Actualmente, está considerado como Bien de Interés Cultural. La construcción original es de origen musulmán. En 1171, el castillo es conquistado por Alfonso II. Desde entonces, se convirtió en testigo de las continuas luchas entre los reinos de Castilla y Aragón.

Uno de los hechos históricos más recordados fue cuando el rey aragonés Pedro de Jérica se sometió al rey castellano Pedro I el Cruel. Sin embargo, los vecinos, en desacuerdo con el rey castellano, dejaron las puertas abiertas para facilitar la reconquista por parte del rey aragonés. Posteriormente, en el siglo XVIII fue ocupado por una orden de predicadores franciscanos.

El castillo presenta elementos románicos y góticos. El recinto ocupado por el castillo tiene una extensión de 4.000 metros cuadrados, con una planta poligonal irregular. Las cuatro fachadas son distintas, así como las cuatro torres.

El interior está decorado con arcos ojivales de clara influencia musulmana, y varios escudos de los Fernández de Heredia. El principal material empleado en la fortaleza, tanto en los muros como en las torres, es la piedra trabajada en sillares alineados en bandas horizontales.

Se ha inaugurado una nueva exposición en este castillo, también conocido como Castillo-Palacio de los Fernández de Heredia, es una muestra sobre la guerra en la Edad Media, con un marcado carácter didáctico en el contexto de las guerras de asedio cuyo objetivo es mostrar la evolución de los equipos militares que portaban los soldados durante este periodo.

Esta exposición se llama “La guerra en la Edad Media. Armas y soldados de la Reconquista”.

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Fiestas Íberas

Los íberos eran llamados por los antiguos escritores, historiadores y geógrafos griegos a la gente del Levante y sur de la Península Ibérica para distinguirlos de los pueblos del interior, cuya cultura y costumbres eran diferentes.

Se cree que los íberos llegaron a la península ibérica en el periodo Neolítico, y su llegada se data desde el quinto milenio antes de Cristo al tercer milenio antes de Cristo. La mayoría de los estudiosos que adoptan esta teoría se apoyan en evidencias arqueológicas, antropológicas y genéticas estimando que los iberos procedían de las regiones mediterráneas situadas más al este.

​Con posterioridad surgieron los pueblos celtíberos quienes ejercieron influencia sobre otros pueblos del interior de la península.

Esta influencia se aprecia en la llegada del torno de alfarero a muchas zonas de la meseta norte de la península, sobre todo a los pueblos limítrofes del valle del Ebro, e incluso a algunos más alejados como arévacos, pelendones o vacceos.

Los iberos fueron, en definitiva, los diferentes pueblos que evolucionan desde diferentes culturas precedentes hacia una serie de estructuras proto-estatales, viéndose ayudados en dicha evolución por la influencia de fenicios, primero, y luego de griegos y púnicos, que traerán consigo elementos de lujo que ayudarán, como bienes de prestigio, a la diferenciación interna de los diversos grupos sociales.

Gran parte del occidente, norte y centro peninsular pertenece a una cultura no ibérica, de pueblos asentados en época paleolítica y mesolítica; desde el siglo VIII a. C. se añadirán grandes contingentes de inmigrantes celtas que, paulatinamente, se asentarán en la meseta y en las zonas costeras atlánticas. Serán influenciados por las culturas fenicia y griega, indirectamente, a través de sus relaciones con los pueblos íberos. ​

Los íberos dominaron la mitad este de España hasta la llegada de los romanos. Con la Ruta de los Íberos se puede profundizar en la historia y la cultura íbera, ya que presenta los antiguos asentamientos íberos y los museos monográficos de esta época que es posible encontrar en España. Existen Rutas de los Íberos en Cataluña, en Aragón, en Valencia, en Castilla-La Mancha y en Andalucía.

Por lo que en España es fácil encontrar diferentes festividades en torno a la cultura de los íberos. Queremos destacar una en especial, que son las llamadas Fiestas Ibero Romanas de Cástulo, en Linares, Jaén, que suelen celebrarse cada año, entre la última semana de mayo y la primera de junio, sumergiendo a la ciudad de Linares y al Conjunto Arqueológico de Cástulo en el Mundo Antiguo y en su pasado íbero-romano. No os las perdáis porque son un auténtico viaje al pasado.

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