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Campana forja medieval

Una campana es un dispositivo simple que emite un sonido, por lo que también se considera un instrumento musical de percusión determinado y un idiófono. Su forma es de copa invertida y ahuecada que resuena acústicamente y vibra al ser golpeada. El implemento utilizado para su funcionamiento generalmente va suspendido dentro de la propia campana, es vertical y se le conoce con el nombre de badajo o úvula, compuesto de una vara llamada caña y terminado en una bola que es la que golpea al instrumento.

Campana medieval forjada a mano 471x478 - Campana forja medieval

Las campanas se fabrican generalmente de metal fundido, sobre todo de bronce o hierro forjado, pero existen pequeñas campanas decorativas que se hacen de distintos materiales. Históricamente, las campanas están asociadas con los rituales religiosos, por ello, se han utilizado ampliamente para llamar a la comunidad a los eventos religiosos y seculares.

CAMPANILLA DAMASQUINADA DE TOLEDO 1 - Campana forja medieval

Más tarde, las campanas fueron hechas para conmemorar acontecimientos importantes o a personas y se han asociado con los conceptos de paz y libertad. El estudio de las campanas se le conoce como campanología.

Campanilla damasquinada Don Quijote 278x478 - Campana forja medieval

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Dichos y refranes medievales

En los dichos y refranes se encierra la gran sabiduría popular en temas muy diversos. En la lengua castellana, que se conforma en la Edad Media y desciende del latín, tenemos muchas frases medievales que aún se conservan y se siguen usando. Son tantos y tan variados, que sería imposible exponerlos todos. Por esto, hemos seleccionados algunos muy habituales todavía, siendo de origen medieval:

Armadura Torneo Ristre - Dichos y refranes medievales

1) “Ir de punta en blanco”: Haciendo alusión a que cuando un caballero se preparaba para la batalla se aseguraba de tenerlo todo listo e iba completamente equipado para la guerra: armadura completa y armas afiladas que era tenerlas blancas. Entonces se decía estar de punta en blanco. Hoy significa ir vestido elegantemente.

Espada Inglesa Sajona funcional - Dichos y refranes medievales

2) “Meterse en camisa de once varas”: La vara era una antigua medida que en la Edad Media castellana equivalía a 84 cm; el origen de esta frase medieval se refería a adoptar un hijo. El adoptante metía al adoptado por la manga muy holgada de su camisa y lo sacaba por el cuello de la misma, dándole un fuerte beso en la frente. Algunas veces no se lograba la adopción porque no salía bien este movimiento con la camisa. Por lo que surgió el dicho de no meterse en camisa de once varas, lo que hoy significa hacer cosas difíciles o imposibles de lograr.

Camisa medieval gruesa cordones - Dichos y refranes medievales

3) “Estar en Babia”: Babia es una región de León que en la Edad Media era una región frondosa llena de bestias salvajes. Se dice que un rey castellano-leonés era gran aficionado a pasar largas temporadas allí cazando, dedicando poco tiempo a los asuntos de gobierno. Cuando alguien iba a la corte o preguntaba por su majestad para consultarle algo, los cortesanos se veían obligados a responder una y otra vez que el rey estaba en Babia… de estar tanto tiempo allí, se quedó el dicho de “estar en babia”, lo que hoy significa que alguien está en lo que no debería estar, o estar en las nubes.

Hacha Pico de Halcón funcional - Dichos y refranes medievales

4) “A buenas horas mangas verdes”: La Santa Hermanda, creada en el siglo XV por los Reyes Católicos, llegó a desempeñar funciones parecidas a las policiales. El uniforme que llevaban sus miembros era una capa y un jubón con largas mangas verdes. Como su tardanza en llegar al lugar de los hechos llegó a ser muy frecuente, quedó el dicho de “a buenas horas mangas verdes”, o sea, llegar tarde y cuando ya no es necesario.

Camisa soldado Renacentista verde - Dichos y refranes medievales

5) “No hay moros en la costa”: Las costas mediterráneas de nuestro levante eran asaltadas por piratas berberiscos durante todo el siglo XVI. Por eso se levantaron numerosos fortalezas y torres vigías cuya misión era vigilar que no hubiera moros en la costa. Hoy significa que el camino está libre de obstáculos o de peligros, o que no nos están viendo ni oyendo.

TRAJE MORO LARGO CASHIM - Dichos y refranes medievales

6) “Velar armas”: También de origen caballeresco. El rito de tomar la caballería requería que el caballero novel, el aspirante, doncel o escudero pasara un noche de vigilia, rezando y velando (vigilando a la luz de las velas) las armas, dentro de una capilla. Hoy se aplica a alguien que está encerrado y concentrado preparando algo para un acto importante.

Escudo medieval del Cid Campeador en madera decorada

7) “Esto es una ganga”: A comienzos del siglo XVI, las tropas españolas al mando del Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba, vencían en los campos de batalla italianos. En medio de estas campañas, una fortaleza cayó en manos hispanas. Su nombre era la plaza de Ganga. Habían pocos soldados españoles en esta plaza, quienes al poco tiempo se vieron sitiados por una numerosa fuerza de soldados franceses. Las tropas españolas, en franca minoría, deciden enfrentarse y luchar a campo abierto en plena madrugada y se sorprenden cuando el campamento francés huye despavoridamente dejando un gran botín, porque les había llegado el rumor de que se acercaba una numerosa tropa española. Al final, como la victoria española fue tan fácil y el beneficio tanto, una ciudad y un campamento, de ahí el dicho de “esto es una ganga”, lo cual se sigue usando actualmente para designar ofertas y precios rebajados.

BALLESTA MEDIOEVO - Dichos y refranes medievales

8) “Las cuentas del Gran Capitán”: Al Gran Capitán, se le atribuye otro hecho que ha quedado para los anales. A pesar de los grandes logros que sus tropas conseguían para Fernando el Católico, éste, haciendo caso de los envidiosos de la corte, le mando de muy malas maneras que le diera cuentas de todos los gastos de la campaña, ya que creía que no estaban bien, o al menos no estaban justificados documentalmente. A esto, el malhumorado y herido comandante le envió la siguiente nota:

ESPADA GRAN CAPITAN EMPUÑADURA - Dichos y refranes medievales

“Por picos, palas y azadones, cien millones de ducados… por limosnas para que frailes y monjas rezasen por los españoles, ciento cincuenta mil ducados… por guantes perfumados para que los soldados no oliesen el hedor de la batalla, doscientos millones de ducados… por reponer las campanas averiadas a causa del continuo repicar a victoria, ciento setenta mil ducados… y, finalmente, por la paciencia de tener que descender a estas pequeñeces del rey a quien he regalado un reino, cien millones de ducados…”

jubon de conquistador - Dichos y refranes medievales

Por esto, actualmente, “las cuentas del Gran Capitán”, hacen referencia a aquellas cuentas hechas sin ningún tipo de factura.

Casco Conquistador Español siglo XVI - Dichos y refranes medievales

9) “Luchar a capa y espada”: Entre los siglos XV a XVII, los enfrentamientos para preservar la honra era una práctica común, por lo que saber manejar la espada era un arte, una destreza y una necesidad. El duelo en España se hacía clandestinamente porque no era una práctica legal y era muy común cuando un caballero se sentía ultrajado, pues el honor era un bien muy valorado.

Capa negra de Calatravo - Dichos y refranes medievales

Las espadas españolas se fabricaban con aceros finos y eran muy famosas por su calidad y belleza. El duelo se hacía con espadas roperas y con gruesas capas, de ahí el dicho popular actualmente conocido “luchar a capa y espada” es decir, con bravura y valentía.

Espada Cazoleta Española 1 - Dichos y refranes medievales

10) “Estar entre la espada y la pared”: Esta es una expresión que aludía a la confrontación con espadas, al deporte de la esgrima y la lucha entre espadachines. Aquel que conseguía llevar a su oponente a través de la punta de la espada contra una pared, definía el pleito a su favor y el final de la lucha se reducía a la muerte del oponente o su perdón. Sigue muy en uso actualmente y significa estar en una situación límite y sin salida aparente o en unas circunstancias comprometidas o peligrosas. Cuando alguien tiene que decidirse por una cosa o por otra, normalmente opuestas, donde no hay ningún tipo de escapatoria ni manera de evitar el conflicto y en esa elección algo o alguien va a quedar fuera.

Florete de Los Mosqueteros - Dichos y refranes medievales

11) “Como Pedro por su casa”: El dicho originario es “entróse como Pedro en Huesca”, refiriéndose a la victoria de Pedro I de Aragón en Huesca durante la Batalla de Alcoraz (1094) contra las tropas musulmanes que habían matado al rey Sancho Ramírez (Sancho I de Aragón o Sancho V de Pamplona). Fue una victoria después de la muerte del rey, por lo que elogiaron la desenvoltura de Pedro I en esta batalla acuñándose la frase “entróse como Pedro en Huesca”.

Espada Mosqueteros funcional - Dichos y refranes medievales

La expresión “como Pedro por su casa”, con una connotación originaria muy positiva porque se refiere a una persona que muestra mucha confianza y desenvoltura en un lugar desconocido o en una situación que no le es familiar, hoy se ha convertido en una expresión peyorativa de exceso de confianza y mala educación.

Máscara Mempo Assassin - Dichos y refranes medievales

12) “Aquí hay gato encerrado”: Se cree que su origen data de 1500 (Siglo de Oro español), cuando era común que el dinero y los pequeños objetos de valor se guardasen en monederos o bolsitos hechos de piel de gato para ocultarlos entre el ropaje o en algún lugar. Por esto, en los siglos XVI y XVII, se puso de moda llamar gato a la bolsa o talego en el que se guardaban esos bienes. Los ladrones de la época cuando asaltaban viviendas o personas iban en busca de esos popularmente llamados “gatos” para hacerse con el anhelado botín. Y cuando asechaban a la víctima para ver si tenía dinero, la consigna que se daban entre ellos, era diciendo “aquí hay gato encerrado”, si creían que tenía la bolsa con el dinero guardado y escondido entre la ropa o en la casa.

MONEDAS ESPAÑOLAS ANTIGUAS EN BOLSA PIEL PIRATA - Dichos y refranes medievales

Es un dicho que hoy sigue siendo muy usado para expresar que hay causas o razones turbias, ocultas o sospechosas y también cuando desconfiamos de algún asunto o de una persona. La frase “aquí hay gato encerrado” se aplica a situaciones o acciones que despiertan desconfianza o inquietud y que nos previenen ante un potencial engaño.

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Cratícula-parrilla romana

La estructura original de la casa romana no disponía de cocina, por tanto la comida se preparaba en un rincón del atrio. Con el tiempo se creó una estancia específica situada detrás del atrio que se denominó coquina. Un elemento propio de la cocina era la cratícula romana, que era una especie de parrilla en la que se cocinaban los alimentos y traía unas aperturas para colocar las ollas o cacerolas.

CRATICULA ROMANA 1 - Cratícula-parrilla romana

La gastronomía romana cambió a través de su antigua civilización. Sus hábitos se vieron influenciados por la cultura griega, los cambios políticos de monarquía a república y a imperio. La enorme expansión del imperio romano trajo muchos hábitos culinarios nuevos y técnicas de cocina de las provincias. Al principio, las diferencias entre las clases sociales no eran tan significativas, pero la distancia entre ellas creció junto con el imperio.

CRATICULA PARRILA ROMANA - Cratícula-parrilla romana

Tradicionalmente, en la mañana se servía un desayuno, el ientáculum; al mediodía un pequeño almuerzo, y al atardecer la comida principal del día, la cena. A partir de 300 a. C., la creciente riqueza condujo a comidas aún más grandes y sofisticadas. El valor nutricional no era considerado importante: al contrario, los gourmets preferían la comida con bajo contenido de energía y nutrientes. La comida que se podía digerir fácilmente y los estimulantes diuréticos tenían gran importancia.

CRATICULA PARRILA ROMANA 1 - Cratícula-parrilla romana

En la mesa se utilizaba ropa sencilla y la cena se consumía en una habitación especial, que después sería llamada triclínium. Ahí, las personas se recostaban en un sillón especialmente diseñado, el lectus triclinaris. Alrededor de la mesa, tres de estos lecti eran acomodados en forma de semicírculo, para que los esclavos pudieran servir fácilmente, y un máximo de tres personas se reclinaba en cada lectus. Durante la monarquía y la república temprana, sólo los hombres podían estar en un lectus. Sin embargo, en la república tardía y los tiempos imperiales, especialmente en la aristocracia, se permitía que las mujeres se reclinaran durante las comidas. Tradicionalmente, las mujeres cenaban sentadas derechas en sillas en frente de sus esposos. Había más mesas para las bebidas a los lados de los sillones. Todas las cabezas estaban orientadas hacia el centro de la mesa, con los codos izquierdos sobre un cojín y los pies fuera del sillón. De esta forma, no más de nueve personas podían cenar juntas en una mesa. Cualquier invitado adicional tenía que sentarse en una silla. Los esclavos normalmente tenían que estar de pie.

MESA ROMANA 850x478 - Cratícula-parrilla romana

Los pies y manos se lavaban antes de la cena. La comida se tomaba con las puntas de los dedos y dos tipos de cucharas; la más grande era la ligula y la pequeña cochlear. Esta última se usaba al comer caracoles y moluscos, siendo el equivalente al tenedor moderno. En la mesa, se partían grandes pedazos para ser servidos en platos más pequeños. Después de comer un alimento se lavaban los dedos y las servilletas, máppae, se usaban para limpiar la boca. Los invitados podían traer su propio máppae para llevarse las sobras de la comida o pequeños obsequios, los apophoreta. Todo lo que no podía ser comido, como los huesos y conchas, era tirado al suelo donde los esclavos pudieran barrerlo.

COCINA ROMANA 392x478 - Cratícula-parrilla romana

En verano, era popular comer afuera. Muchas casas en Pompeya tenían sillones de piedra en un sitio particular en el jardín solamente para ese objetivo. Las personas se recostaban para comer sólo en ocasiones formales. Si la comida era rutinaria, comían estando sentados o de pie.

COMEDOR EN ROMA - Cratícula-parrilla romana

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