Túnicas medievales para mujer

El uso de la toga fue desapareciendo lentamente y se extendió el uso de las túnicas, las capas y los mantos en mujeres y hombres.

Desde el siglo XI, el vestido en la península ibérica, mezclando tipologías orientales con herencias romanas y bárbaras, se caracterizó, en términos muy generales, por dos o tres piezas superpuestas a modo de túnicas (la túnica y la loba o sayo sin mangas, además de la camisa) siendo por lo común la superior de ellas el brial, pieza que en sus diferentes formas se adornaba con bordados y se abrochaba con botones, ajustándose al cuerpo desde la cintura arriba.

Estos faldones (que para algunos, constituyen el verdadero brial) se suprimieron o redujeron notablemente desde mediados del siglo XV quedando el cuerpo superior o jubón solo o con pequeñas faldillas y combinado entonces con las calzas enteras. El bambezo, gunapié, la gonela o gonel y el ciclatón (este último, siempre rico y de gran vuelo) de que nos hablan los documentos de la Edad Media, fueron túnicas talares que se diferenciaban poco y el sobregonel, como indica su nombre era una especie de sobretodo que al admitir una esclavina o un cuello amplio en el siglo XIII, se llamó garnacha, convirtiéndose en gabardina y gabán cuando se hizo más corto y sin esclavina al final del periodo medieval.

Para abrigo y vestidura exterior, se llevaban en la Edad Media diferentes mantos y capas, además de los sobretodos antes nombrados. La principal materia prima de dicho abrigo era la lana. En los primeros siglos, se usó la capa romana abrochada con fíbula por delante o sobre el hombro derecho y también la guasapa o capa con capuchón. Siguió después el albornoz (de imitación arábiga) que era otra capa cerrada hacia el pecho pero abierta y de gran vuelo por abajo y en los últimos siglos de la época se acortaron la capa y los sobretodos que antes llegaban hasta los talones.

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Vestidos romanos de mujer

El vestido de las mujeres en la época romana mostraba su rango o estatus social. Las romanas también usaban túnica, normalmente de lana o lino, de colores variados. La stola que llevaban las mujeres casadas, eran largas y se unían en los hombros que quedaban al descubierto. La stola era la vestimenta habitual de las matronas, las únicas que tenía derecho a llevarla. Se trataba de una prerrogativa celosamente guardada por las matronas. Eran de seda, de brillantes colores y rematada con bordados en la parte inferior, en el cuello y laterales.

Adornaban sus cinturas con cintos de lo más variado, a través de los cuales también demostraban su status social debido al color o la decoración de los mismos. Sobre la stola solían colocarse una palla que era un manto rectangular que solía ir apoyado en el hombro izquierdo y se enrollaba por el cuerpo bajo el brazo derecho para finalmente quedar recogido en el izquierdo de nuevo, a veces la palla podía cubrir la cabeza.

Debajo de la stola vestían una túnica interior sobretodo cuando el clima era frio, ésta era de lino o seda y sus mangas largas. La túnica interior generalmente era de una sola pieza y con mangas, lo que daba mayor comodidad y además se usaban materiales livianos a fin de que con las posteriores capas con las que se envolvían, las mujeres romanas estuvieran más cómodas y con más libertad de movimiento.

La clámide era una capa rectangular de lana fina, abrochada con una fíbula alrededor del cuello.

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