Vestimenta de los piratas

Obviamente, entre los piratas medievales no había un reglamento ni un código sobre su forma de vestir, ni una manera homógenea de ataviarse, pero sí podemos apreciar que habían elementos comunes que caracterizaban sus trajes.

Los piratas provenían generalmente de los estratos más bajos de la sociedad medieval y muchas de sus prendas de vestir fueron sustraídas a sus víctimas, muchas de ellas nobles y personajes adinerados.

Cuando atacaban, podían apropiarse de joyas, sedas, encajes y vistosos sombreros, por lo que una tripulación pirata era normal que luciera sus pillajes en tierra firme para presumir, pero difícilmente podía llevarse en alta mar por la incomodidad en sus labores a bordo de sus barcos.

Habitualmente usaban camisas y, en caso de mal tiempo, se protegían de las inclemencias con una casaca de lana cuando estaban en el mar. Usaban pantalones holgados para una mayor libertad de movimientos.

Los fajines eran comunes y el calzado era plano o con un pequeño tacón y generalmente se cerraban con una hebilla que podía variar en su tamaño.

La cabeza solían cubrirla con un pañuelo, aunque el uso de sombreros de todo tipo (de ala ancha, bicornios, tricornios, etc.) adornados con plumas y vistosos remaches también fue ampliamente aceptado entre ellos.

Los capitanes de los barcos piratas eran los que hacían una mayor ostentación de riquezas y prendas, pues mientras estuvieran al mando de una embarcación, la mayor parte del botín estaba en su poder y se adjudicaban la mejor vestimenta y joyas.

Entre sus armas eran muy comunes las espadas, los sables y las pistolas.

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